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sábado, noviembre 12, 2005

La innovación es una reacción química

El pasado jueves 3 de noviembre estuve en una conferencia sobre innovación. Enrique de Mulder exponía que la innovación es un compuesto: crece en un entorno. Yo no pude evitar la tentación de establecer mi propia analogía. La innovación es una reaccción (nominalizaciones al fin...). Sí, tenemos personas que son las que innovan. Ellas son los reactivos, y unas con otras interaccionan y permiten iniciar la innovación. Pero ojo: la reacción se lleva a cabo en un reactor que es la empresa. Un reactor hay que diseñarlo para que aproveche el mecanismo intrínseco de la innovación (una cinética) y, por ello, necesita un sustrato (la organización), una presión (los objetivos de la organización, del departamento, y del individuo), una temperatura (un ambiente competitivo y dinámico), y un lecho de catalizador (líderes con valores arraigados y con una visión clara del negocio). Melancolías de un ingeniero químico, al fin... pero una analogía interesante para explicar cómo se produce la innovación en las empresa.

viernes, agosto 05, 2005

Medir para mejorar en comercio electrónico

Se dicen muchas frases "hechas" como "si no mides no gestionas". En mi empresa se había desatado una manía de medir. Pero medir, tiene su coste. Por eso, hay que establecer el generador del coste de medir, el cual no debe ser otro que el de resolver un problema.
El problema tiene que estar definido de antemano, claro está. Y al haber analizado el problema en cuestión, aplicando aquel principio de los grados de libertad en ingeniería y la dinámica de procesos en teoría de control, hay que medir la variable cuyo cambio produce la mayor variación en el resultado del proceso, o cuya manipulación permita controlar y estabilizar el proceso (es decir, nuevamente, su resultado)
Habíamos tenido una dificultad en mi empresa con las mediciones de las visitas de la página web. El típico principio de que más vale que sobre (métricas) que falte que no deja ver el conjunto de resultados, por estar sumergido en la maraña de métricas.
Aplicando los dos principios que mencioné arriba, junto con la buena costumbre de probar las hipótesis que surgen de una saludable lluvia de ideas con datos (que hay que ingeniarse en conseguir para representar la validez o no de la susodicha hipótesis) han empezado a arrojar un poco de luz sobre el cómo abordar la mejora de los procesos de negocio usando la página web.

viernes, julio 29, 2005

La investigación de operaciones en el sector de viajes

Cuando un ingeniero que trabaja en servicios encuentra una oportunidad para industrializarlos, ésta es, cuando menos, estimulante.
En mi empresa, nos planteamos el reto de organizar la red comercial usando parámetros de oportunidad y optimización de costes. La medición de la oportunidad es clave para poder estimar el objetivo a alcanzar y orientar en las actividades a realizar para lograr esos objetivos. Más aún, las actividades se traducen en la estimación de los recursos para motivar las ventas: número de comerciales, números de punto de venta a visitar, duración media de la visita, rutas óptimas. No hay que olvidar que todos los recursos enunciados tendrán, lógicamente, un coste asociado el cual hay que estimar convenientemente.
Es aquí cuando vienen en nuestra ayuda los principios de optimización en investigación de operaciones.
Al hurgar en la literatura, encontramos que alguien ya se planteó el problema del enrutamiento de comerciales itinerantes y que los costes asociados pueden ser razonablemente estimados a partir de la capacidad estimada de número de puntos de ventas visitadas.
Las competencias para resolver el problema se pueden resumir en: Disponer de un fichero plano de partida, habilidades en la extracción y tratamiento de los datos (no sólo mediante qué herramientas, sino más bien qué hacer con los datos), acceso a una buena base de datos documental, conocimientos de un lenguaje de programación, y ¡voilá! tenemos una solución mejorable, claro está, pero más conveniente que vender a ciegas.