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Con la presencia de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se dio inicio a esta jornada, en la cual pude sacar en limpio las siguientes conclusiones:
- Los políticos siguen sin entender la I+D+i. Las estadísticas de inversión y en número de patentes en España es decepcionante y las políticas de incentivo a la innovación son erráticas y hasta contradictorias. El silencio administrativo que comentaba la Presidenta de la Comunidad de Madrid es positivo en el sentido de aprobar la continuidad de establishment.
- El sector financiero debería tener la vocación de descubrir a los innovadores y fomentar sus ideas a través de financiación. Lástima que esta reflexión del presidente del Banco Sabadell se haya caído de los manuales de identidad corporativa, porque el comportamiento de los bancos no da crédito a su palabra. También los emprendedores tienen que entonar su mea culpa porque no realizan planes de viabilidad serios. Es cierto también que los analistas de riesgos "no ven" la movida.
- La innovación es 1% inspiración y 99% transpiración: ser innovador equivale a un esfuerzo por andar el camino de la excelencia y de la inconformida.
- Los entornos en los cuales se crian los innovadores son fundamentales para desarrollar las competencias en el análisis de entornos y la planificación estratégica. Mirad el origen de los fundadores de Blu:sens
- La visión magnífica de "estar detrás del mostrador" aplicando las técnicas de observación de clientes y conocer sus necesidades. Así empezó Rosa Oriol a innovar, haciendo cosas especiales para clientes
- Ser un país de innovadores requiere un sistema educativo que fomente la excelencia. España no puede ser innovadora si tiene un sistema educativo de bajo nivel y donde ninguna universidad está entre las 100 mejores del mundo
- Los innovadores no deben tener miedo al fracaso. Eso sí, lo que hay que hacer cuantificar las consecuencias del fracaso.